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Buenas prácticas para la maquetación multilingüe (1/2)

Maquetación multilingüe

Buenas prácticas para la maquetación multilingüe (1/2)


Consejos prácticos para la maquetación multilingüe

He aquí una nueva entrega de artículos con consejos prácticos para la creación de contenidos. Esta vez presentaremos algunos trucos sencillos para el trabajo de maquetación o DTP. Puede parecer superfluo, pero seguir estas buenas prácticas no solo facilita la creación y la maquetación (layout) de una documentación, sino que también reduce el coste de la traducción. Vamos a tratar primero cuestiones preliminares pero no por eso menos importantes: la selección de la herramienta adecuada, consejos para el trabajo eficiente con documentos y gráficos, y consideraciones sobre la expansión de texto.

Lo primero es lo primero: la herramienta de redacción adecuada

Selecciona tu herramienta de redacción en función del contenido que quieras crear. No es recomendable utilizar una aplicación para la creación de presentaciones como MS PowerPoint o una hoja de cálculo como MS Excel para la creación de manuales técnicos, por ejemplo. Estas aplicaciones no disponen de la funcionalidad requerida para la creación de según qué tipo de documentación técnica.

Los manuales de uso o de reparación, por ejemplo, suelen tener mucho texto, pero también gráficos, tablas, listas etc. Para facilitar la búsqueda y la navegación, tales documentos tienen índices de contenidos y de palabras clave, referencias cruzadas, etc. Por lo tanto, para la creación de este tipo de documentos es mejor utilizar una herramienta de autoedición, maquetación o DTP como Adobe InDesign, Adobe FrameMaker, Adobe QuarkXPress o una aplicación de procesamiento de texto como MS Word, Google Docs, OpenOffice Writer, etc.

En resumen, algunos factores clave a la hora de escoger una herramienta para la redacción o la autoedición es que sea:

  • Adecuada para los tipos de documentos que se quieren crear, es decir, que cuente con la funcionalidad requerida
  • Multilingüe y capaz de procesar todas las lenguas en las que queremos publicar (también alfabetos cirílicos, escrituras bidireccionales etc.)
  • Fácil de utilizar o de aprender
* (Nota de autor: Para la redacción estructurada (redacción de unidades de información más pequeñas que luego se utilizan para componer documentos más grandes) existen también múltiples soluciones. Trataremos el tema de la redacción estructurada en otros artículos de Globalízate.)

Utiliza tipos de letra adecuados

A la hora de escoger los tipos de letra para tus publicaciones, la capacidad multilingüe es de nuevo un criterio fundamental. Una buena práctica consiste en utilizar tipos de letras o fuentes simples OpenType con las que se puedan visualizar todos los caracteres en todos los alfabetos de las lenguas en las que quieras publicar tu contenido. Las fuentes OpenType también son recomendables porque se pueden utilizar tanto en Windows como en Mac OS (Apple).

Limita el tamaño de los archivos

No crees archivos demasiado grandes. Los documentos muy grandes pueden generar problemas a la hora de enviarlos o en el momento de procesarlos con herramientas de traducción asistida. También pueden suponer un inconveniente cuando, por cuestiones de urgencia, hay que dividir una traducción entre diferentes traductores. Si al generar una documentación, por ejemplo un manual, se divide en diferentes capítulos, se facilita la actualización de estos manuales, la reutilización de traducciones ya hechas, etc. Si tu herramienta de autoedición o procesamiento dispone de funciones de libro, utilízalas para las publicaciones grandes.

Evita incrustar las imágenes

Incrustar imágenes en un archivo puede aumentar en gran medida el tamaño del documento. Esto luego dificulta el envío de los archivos por correo o FTP. Además, si se incrustan las imágenes, las versiones traducidas del documento también contienen estas mismas imágenes y por ende, serán igual de grandes en tamaño. En vez de incrustar las imágenes, vincúlalas en el documento. Así puedes utilizar una única carpeta con todas las imágenes para todas las versiones traducidas de tu documento, y solo necesitas duplicar y archivar por separado imágenes que difieren entre las versiones traducidas (por ejemplo, si contienen texto gráfico o cuando se trata de fotos de pantalla de un software localizado).

Deja espacio para la expansión

Hablando de espacio: al traducir se produce muchas veces una expansión del texto. Entre ciertas combinaciones de lenguas esta expansión puede ser considerable. Al traducir del inglés al español, por ejemplo, se puede producir una expansión del texto de hasta el 25 %. Deja suficiente espacio para esta expansión en las lenguas de destino en páginas, títulos, tablas, etc.

¡Gracias por leernos! Permanece atento para recibir más consejos prácticos para la creación de contenidos de calidad y buenas prácticas que ayudan a ahorrar costes de traducción y de publicación multilingüe.

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